Shopify es una de las mejores plataformas para ecommerce. Pero hay una verdad incómoda que vemos constantemente: muchas tiendas Shopify no convierten porque están mal planteadas, no porque la plataforma falle.
La conversión no se pierde por un gran error evidente, sino por una suma de decisiones mal afinadas que generan fricción, dudas o desconfianza. Y lo peor es que muchas pasan desapercibidas para quien gestiona la tienda.
Aquí analizamos los errores más habituales que afectan directamente a las ventas y cómo abordarlos con criterio estratégico.
El usuario entra… y no entiende nada
Este es el punto de partida de muchos problemas. El usuario llega a la home y no tiene claro qué vendes ni por qué debería quedarse. No porque el producto sea malo, sino porque el mensaje no está bien construido.
Demasiadas tiendas confían en titulares genéricos, imágenes bonitas pero vacías o textos que hablan más de la marca que del cliente. El resultado es simple: confusión.
Una home que convierte no impresiona, orienta. Marca el camino desde el primer impacto visual y verbal. Si el usuario necesita pensar demasiado para entenderte, ya lo has perdido.
Menús que parecen un laberinto
La navegación es uno de los factores más infravalorados en Shopify. Muchas tiendas tienen buenos productos, pero los esconden detrás de menús caóticos o categorías mal definidas.
No es un problema técnico, es estratégico. El usuario no debería preguntarse dónde hacer clic.
Algunos síntomas claros de una mala arquitectura:
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categorías con nombres poco intuitivos,
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exceso de submenús sin jerarquía,
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productos importantes enterrados a varios clics.
Cuando la navegación falla, la conversión cae incluso antes de llegar a la ficha de producto.
Fichas de producto que no venden (solo informan)
Aquí se decide todo. Y, sin embargo, es uno de los puntos donde más errores se cometen.
Muchas fichas de producto en Shopify se limitan a describir qué es el producto, pero no por qué lo necesitas. Falta contexto, falta empatía y, sobre todo, falta anticiparse a las objeciones del cliente.
Una buena ficha no es larga ni corta: es clara. Resuelve dudas, transmite valor y acompaña al usuario hasta la decisión de compra sin presionarlo.
Elementos que suelen marcar la diferencia:
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textos orientados a beneficios reales,
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imágenes que muestran el producto en uso, no solo en catálogo,
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información visible sobre envíos, cambios y devoluciones,
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señales de confianza bien integradas, no escondidas.
Cuando una ficha está bien trabajada, el usuario avanza casi sin darse cuenta.
El momento crítico: un checkout que genera fricción
Pocas cosas frustran más que estar listo para comprar y encontrarse con obstáculos innecesarios. Formularios largos, pasos confusos o costes inesperados son responsables de una gran parte del abandono de carrito.
Aquí Shopify ofrece muchas ventajas, pero solo si se configura con cabeza.
Errores que siguen siendo demasiado comunes:
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obligar a registrarse,
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mostrar los gastos de envío al final,
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pedir datos irrelevantes,
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ofrecer pocos métodos de pago.
El checkout no es el lugar para experimentar. Es el tramo final y debe ser rápido, predecible y tranquilizador.
Una tienda sin pruebas sociales es una tienda que genera dudas
Por muy bueno que sea tu producto, el usuario necesita validación externa. Las pruebas sociales no son un adorno, son un detonador de confianza.
Y aun así, muchas tiendas Shopify:
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no muestran reseñas,
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las esconden demasiado abajo,
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o utilizan testimonios poco creíbles.
La confianza se construye con pequeños detalles bien colocados a lo largo del recorrido. No hace falta saturar, pero sí demostrar que otros ya han comprado y han tenido una buena experiencia.
Diseño bonito, pero poco funcional
Aquí hay una confusión habitual: pensar que un diseño impactante siempre convierte mejor. No es así.
Un diseño orientado a conversión prioriza la legibilidad, la jerarquía visual y las llamadas a la acción claras. Cuando el diseño compite con el contenido o distrae del objetivo principal, la tienda pierde eficacia.
Animaciones innecesarias, contrastes pobres o botones poco visibles son errores silenciosos que afectan directamente a las ventas.
Móvil tratado como una adaptación, no como prioridad
La mayoría del tráfico ecommerce es móvil, pero muchas tiendas siguen diseñándose desde desktop y “adaptándose” después.
En móvil se notan rápido los fallos:
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botones difíciles de pulsar,
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textos incómodos de leer,
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tiempos de carga elevados,
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fichas interminables sin escaneabilidad.
Pensar mobile-first no es una tendencia, es una necesidad real para convertir hoy.
No analizar datos (y tomar decisiones a ciegas)
El último gran error no es visual ni técnico: es estratégico. No medir, no analizar y no optimizar.
Sin datos, cualquier cambio es una suposición. Shopify ofrece información valiosa, pero hay que saber interpretarla y cruzarla con el comportamiento real del usuario.
Analizar dónde se pierde la conversión permite mejorar con criterio, no por intuición.
Muchos de estos errores no se deben a falta de ganas, sino a falta de enfoque estratégico desde el inicio. Shopify es una gran herramienta, pero una tienda que convierte no se monta, se construye: con criterio, con objetivos claros y pensando siempre en el usuario.
En Fran&Clau trabajamos precisamente desde ahí. Diseñamos y desarrollamos tiendas Shopify pensadas para vender, no solo para verse bien. Analizamos cada proyecto, estructuramos la experiencia y optimizamos cada punto del recorrido para que la conversión no sea casualidad, sino consecuencia.
Porque cuando una tienda está bien planteada desde el principio, el marketing funciona mejor, el tráfico se aprovecha y las ventas llegan con menos fricción.